29/03/2013

Estúpida...





Sérgio Almeida no Jornal de Notícia de 29 de Março de 2013



Há uma nova revista literária no Porto. Da responsabilidade das Edições Mortas, em colaboração com a Black Sun e Edições N, a Estúpida é o mais recente projeto de António S. Oliveira, editor, poeta e provocador-mor que há mais de 30 anos faz dos livros o seu modo de vida.

“Magazine com os mesmos propósitos e todas as novas tendências do desespero de quem insiste em arrancar-nos a liberdade de expressão”, como escreve o editor logo na página inicial, a Estúpida não se afasta em demasia de outras publicações lançadas ao longo desse período de tempo pelo mesmo responsável, como Última geração, mantendo o objetivo de desassossegar e inquietar espíritos.

O primeiro número, já à venda, conta com dezena e meia de autores, entre os quais Humberto Rocha, Teixeira Moita, Raul Simões Pinto, António Pedro Ribeiro e Rui Tinoco. Entre os textos incluídos há pontos de contacto, como o caráter reivindicativo e atuante, próprio de quem não se revê nos ditames da sociedade de consumo e propõe um papel mais interventivo dos intelectuais.

Com filiações estéticas próximas da Piolho, também publicada pelas Edições Mortas e Black Sun, aEstúpida apresenta algumas especificidades. A começar pelo género de eleição, a prosa, em detrimento da poesia, mas também a atenção especial concedido à fotografia e ao design.


O próximo número deverá sair em Setembro

26/03/2013

Vicente Huidobro...


Vicente García-Huidobro Fernandéz (Santiago do Chile, 1893 - Cartagena, 1948)
























ALTAZOR 
a viagem de pára-quedas - Poema de VII cantos (1919)
Madrid, 1931 


PREFACIO


Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.
Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.
Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche.
Amo la noche, sombrero de todos los días.
La noche, la noche del día, del día al día siguiente.
Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. Tenía cabellos color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos.
Una tarde, cogí mi paracaídas y dije: «Entre una estrella y dos golondrinas.» He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae.
Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcoiris.
Y ahora mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de la muerte.
El primer día encontré un pájaro desconocido que me dijo: «Si yo fuese dromedario no tendría sed. ¿Qué hora es?» Bebió las gotas de rocío de mis cabellos, me lanzó tres miradas y media y se alejó diciendo: «Adiós» con su pañuelo soberbio.
Hacia las dos aquel día, encontré un precioso aeroplano, lleno de escamas y caracoles. Buscaba un rincón del cielo donde guarecerse de la lluvia.
Allá lejos, todos los barcos anclados, en la tinta de la aurora. De pronto, comenzaron a desprenderse, uno a uno, arrastrando como pabellón jirones de aurora incontestable.
Junto con marcharse los últimos, la aurora desapareció tras algunas olas desmesuradamente infladas.
Entonces oí hablar al Creador, sin nombre, que es un simple hueco en el vacío, hermoso, como un ombligo.
«Hice un gran ruido y este ruido formó el océano y las olas del océano.
»Este ruido irá siempre pegado a las olas del mar y las olas del mar irán siempre pegadas a él, como los sellos en las tarjetas postales.
»Después tejí un largo bramante de rayos luminosos para coser los días uno a uno; los días que tienen un oriente legítimo y reconstituido, pero indiscutible.
»Después tracé la geografía de la tierra y las líneas de la mano.
»Después bebí un poco de cognac (a causa de la hidrografía).
»Después creé la boca y los labios de la boca, para aprisionar las sonrisas equívocas y los dientes de la boca, para vigilar las groserías que nos vienen a la boca.
»Creé la lengua de la boca que los hombres desviaron de su rol, haciéndola aprender a hablar... a ella, ella, la bella nadadora, desviada para siempre de su rol acuático y puramente acariciador.»
Mi paracaídas empezó a caer vertiginosamente. Tal es la fuerza de atracción de la muerte y del sepulcro abierto.
Podéis creerlo, la tumba tiene más poder que los ojos de la amada. La tumba abierta con todos sus imanes. Y esto te lo digo a ti, a ti que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo.
Mi paracaídas se enredó en una estrella apagada que seguía su órbita concienzudamente, como si ignorara la inutilidad de sus esfuerzos.
Y aprovechando este reposo bien ganado, comencé a llenar con profundos pensamientos las casillas de mi tablero:
«Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía.
»Se debe escribir en una lengua que no sea materna.
»Los cuatro puntos cardinales son tres: el sur y el norte.
»Un poema es una cosa que será.
»Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
»Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.
»Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento.
»Si yo no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco.»
Tomo mi paracaídas, y del borde de mi estrella en marcha me lanzo a la atmósfera del último suspiro.
Ruedo interminablemente sobre las rocas de los sueños, ruedo entre las nubes de la muerte.
Encuentro a la Virgen sentada en una rosa, y me dice:
»Mira mis manos: son transparentes como las bombillas eléctricas. ¿Ves los filamentos de donde corre la sangre de mi luz intacta?
»Mira mi aureola. Tiene algunas saltaduras, lo que prueba mi ancianidad.
»Soy la Virgen, la Virgen sin mancha de tinta humana, la única que no lo sea a medias, y soy la capitana de las otras once mil que estaban en verdad demasiado restauradas.
»Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes.
»Digo siempre adiós, y me quedo.
»Ámame, hijo mío, pues adoro tu poesía y te enseñaré proezas aéreas.
»Tengo tanta necesidad de ternura, besa mis cabellos, los he lavado esta mañana en las nubes del alba y ahora quiero dormirme sobre el colchón de la neblina intermitente.
»Mis miradas son un alambre en el horizonte para el descanso de las golondrinas.
»Ámame.»
Me puse de rodillas en el espacio circular y la Virgen se elevó y vino a sentarse en mi paracaídas.
Me dormí y recité entonces mis más hermosos poemas.
Las llamas de mi poesía secaron los cabellos de la Virgen, que me dijo gracias y se alejó, sentada sobre su rosa blanda.
Y heme aquí, solo, como el pequeño huérfano de los naufragios anónimos.
Ah, qué hermoso..., qué hermoso.
Veo las montañas, los ríos, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles.
Veo la noche y el día y el eje en que se juntan.
Ah, ah, soy Altazor, el gran poeta, sin caballo que coma alpiste, ni caliente su garganta con claro de luna, sino con mi pequeño paracaídas como un quitasol sobre los planetas.
De cada gota del sudor de mi frente hice nacer astros, que os dejo la tarea de bautizar como a botellas de vino.
Lo veo todo, tengo mi cerebro forjado en lenguas de profeta.
La montaña es el suspiro de Dios, ascendiendo en termómetro hinchado hasta tocar los pies de la amada.
Aquél que todo lo ha visto, que conoce todos los secretos sin ser Walt Whitman, pues jamás he tenido una barba blanca como las bellas enfermeras y los arroyos helados.
Aquél que oye durante la noche los martillos de los monederos falsos, que son solamente astrónomos activos.
Aquél que bebe el vaso caliente de la sabiduría después del diluvio obedeciendo a las palomas y que conoce la ruta de la fatiga, la estela hirviente que dejan los barcos.
Aquél que conoce los almacenes de recuerdos y de bellas estaciones olvidadas.
Él, el pastor de aeroplanos, el conductor de las noches extraviadas y de los ponientes amaestrados hacia los polos únicos.
Su queja es semejante a una red parpadeante de aerolitos sin testigo.
El día se levanta en su corazón y él baja los párpados para hacer la noche del reposo agrícola.
Lava sus manos en la mirada de Dios, y peina su cabellera como la luz y la cosecha de esas flacas espigas de la lluvia satisfecha.
Los gritos se alejan como un rebaño sobre las lomas cuando las estrellas duermen después de una noche de trabajo continuo.
El hermoso cazador frente al bebedero celeste para los pájaros sin corazón.
Sé triste tal cual las gacelas ante el infinito y los meteoros, tal cual los desiertos sin mirajes.
Hasta la llegada de una boca hinchada de besos para la vendimia del destierro.
Sé triste, pues ella te espera en un rincón de este año que pasa.
Está quizá al extremo de tu canción próxima y será bella como la cascada en libertad y rica como la línea ecuatorial.
Sé triste, más triste que la rosa, la bella jaula de nuestras miradas y de las abejas sin experiencia.
La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.
Vamos cayendo, cayendo de nuestro cenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.
Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del cenit al nadir porque ése es tu destino, tu miserable destino. Y mientras de más alto caigas, más alto será el rebote, más larga tu duración en la memoria de la piedra.
Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo.
Ah mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.
¿Habéis oído? Ese es el ruido siniestro de los pechos cerrados.
Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.
Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso como el vértigo.
Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo.
Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador.
¿Qué esperas?
Mas he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír.
Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable.


CANTO I


Altazor ¿por qué perdiste tu primera serenidad?
¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa
Con la espada en la mano?
¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus
( ojos como el adorno de un dios?
¿Por qué un día de repente sentiste el terror de
ser?

25/03/2013

...

(...)
"quero ainda sublinhar os últimos textos críticos de rui ribeiro, publicados também no ARTECAPITAL e também eles feitos de outra matéria que não os sofríveis pastéis estrelados com que somos semanalmente brindados no nosso muito contemplativo e modernäçø panorama de crónicas a propósito de arte contemporânea. o que me chamou mais a atenção, para lá do conteúdo específico que os ditos textos tratam, é a forma como um círculo maior e muito importante de questões ligadas à arte aparece implicado pelo rui a propósito do trabalho artístico que aborda. a diferença nesta relação parece-me sobretudo assentar no cuidado colocado na construção de um discurso que é assumidamente crítico, pensado, preparado, potenciador. há mesmo muito para ler nestes textos, bem para lá dos tiques que demasiadas vezes fazem escola (e estrago) pelas nossas bandas lusas (tais como avalanches de citações, tiques para-narrativos, poesia de pacotilha ou, muito simplesmente, ignorância ou falta de tomates. entre outros)."

Nuno Ramalho in blog "Sombra Chinesa", 2010.

22/03/2013

Resumo...



O "Resumo - a poesia de 2012". Edição conjunta da FNAC e Documenta inclui 4 poemas editados pela Edições 50Kg pertencentes aos livros: "A Metafísica das T-Shirts Brancas" do Miguel Martins, e "Do Lado de Fora" do José Carlos Soares. Os meus parabéns aos autores. Deixo apenas mais uma nota para corrigir a localização da Edições 50Kg que é uma editora do Porto.


Amanhã, 23 de Março pelas 17h30...

Alberto Casiraghy no Porto


na Galleria Italiana ASCIP
Rua da Restauração, 409 , 1º
4050-605 Porto

18/03/2013

As edições da 50kg estarão por Coimbra...

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Astro físico...


HOMENAGEM A EDDINGTON

                A juventude dizia: Eu quero viver. A velhice dizia-o também. A juventude dizia: Vamos matar a velhice. A velhice dizia: A juventude mata-me. Mas, no fundo, era a velhice que matava a juventude com a astúcia lenta dos chineses.

                
O presente mantinha-se de pé, chamavam-lhe futuro e passado, ontem e amanhã. Sacrificavam-lhe homens e actos. E ele digeria tudo com o seu ventre repleto de astros mortos.

               
  O homem dizia: Estou preso entre quatro muros. E o tempo e o espaço diziam: Está livre, meu amigo, está livre. Não vê? Não vê que falta o quarto muro?

Jean Cocteau, “Tanta Coisa Para Dizer”, p.16, Língua Morta, 2012.

17/03/2013

«A Meio Caminho»...


      A MEIO CAMINHO dos vivos e dos mortos, e mais próximo destes, sinto por vezes uma singular quietude. Se morrer assim, será com a certeza de que a Fernanda me espera de braços abertos. A sua sabedoria, a sua ternura, o seu amor permitem-me continuar a viver; ela transmite-me a sua coragem de maneira tão evidente como o sol a luz e o calor. Ela vela por mim, se não como poderia eu, contra toda a lógica, continuar a durar?

Mas há dias de um vazio total. Não se passa nada. Esta desolação fascina-me: é cinzenta, monótona, feita de silêncio. Como se fosse o último dia, o dia a que mais nenhum se seguirá. Vagueio como um sonâmbulo e todos os lugares me parecem fora da realidade. Sinto-me sem desejo, numa atonia tal que nada consegue interessar-me, nem ontem, nem hoje, nem amanhã. Se o limbo existisse, seria assim, idêntico a estes momentos, de inapetência, de confusas divagações.

Horas perdidas, mas que me deixam contente. Estes tempos mortos dão mais intensidade aos tempos vivos do passado: não há música sem cesuras de silêncio.

O que me faz temer esta espécie de desfalecimentos é o facto de me separarem da Fernanda; a corrente já não passa ou passa debilmente. É só então que ela está entre os mortos, que se esquece de que eu existo.

Ernesto Sampaio, “Fernanda”, p.78, Fenda, 2005.

13/03/2013

Auto-retrato com ensaio crítico...

Carla Filipe «Para quando pedem a fotografia», retrato, 2012.

Segue-se um ensaio crítico de Rui Azevedo Ribeiro que saiu no número 26 da Revista AEL (ex: Artes&Leilões) em Maio de 2010 sobre alguns trabalhos de Carla Filipe. Para ser legível deve-se abrir a imagem num separador novo.




04/03/2013

MY TOURISM CAMPAIGN...





MY TOURISM CAMPAIGN

Dear tourist and all,
For your nice home hall
We have a portuguese cock
That isn't really for suck

Despite your rich and deep wallet
You can buy it for a trifle
The cock will rise our economy
It's a lovely ‘china’, beware China imitations

On the desire that you travel across the country (with no exception)
Shouldn't lose time with this people (that eventually you will find)
They are just travel around them self (as usually makes this kind)
The circles are their place (they know nothing about interception)

They exist just to serve you, and if you feel the will to pay them
Do it with some spare change – is how they are used to
Knowing that this is our polity:
«Don´t feed the animals of the zoo!»


Rui Azevedo Ribeiro in the good use of macaronic Eras-mos Language



03/03/2013

do «Rumo ao Farol»...

 Francesc Català-Roca ©   


Aquele que desde a meninice desejava ser poeta se rendeu à evidência de que a criação poética corresponde à conquista e à utilização de uma magia verbal – a um uso supremo da linguagem. O estudo da retórica poética lhe transmitiu a convicção de que o poeta, essa criatura tão ciosa de sua identidade, ao produzir a sua obra tem a liberdade de um jogador de futebol ou de xadrez. Ela, a poesia, é construção e arquitetura. Ordem e desordem, razão e desrazão, contenção e transbordamento, rigor e desrigor, a Poesia é a arte de fazer versos, ou de saber fazer versos – é o exercício de uma competência e obedece a leis secretas (ou a uma única Lei) como o mundo em que vivemos, com as suas estações, a noite e o dia, a vida e a morte, o amor e o ódio. E também aprendeu que, através dos anos e dos séculos, a poesia não progride. As rupturas e mudanças, as revoluções estéticas mais desabridas e desnorteantes, as experimentações mais desvairadas, não têm o poder de proceder a metamorfoses; são apenas acréscimos, o incessante fluir de um processo, as novas etapas de uma tradição. Ou instantes ambiciosos ou frenéticos que o tempo, ou o vento, haverá de apagar.

Lêdo Ivo
in “Antologia Poética”, Edições Afrontamento, Porto, 2012.

01/03/2013

«O Juiz»...



O JUIZ


            O ódio que os poetas inspiram é tão grande que os amarram a uma espécie de rodas quadradas e os lançam do cimo de ladeiras que terminam em covas cheias de animais ferozes. Uma alegre multidão de feira assiste a este suplício. Nada a diverte mais do que os sobressaltos das rodas quadradas até à cova onde os animais esperam. Às vezes os animais ferozes deitam-se e lambem, os pés das vítimas. A multidão enraivecida insulta, então, os animais e chama-lhes cobardes. Já assisti a este suplício. Por sorte não me acusaram de ser poeta. Mas reparei que um dos juízes me observava com aversão, pelo canto do olho.

Jean Cocteau, “Tanta Coisa Por Dizer”, p. 24, Língua Morta, Lisboa, 2012.
Trad. de Inês Dias

Uma revelação...

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